Entonces hoy no da para pensar en futbol, en política, economía o remedios caseros para el resfrió, hay que hablar de cosas que medianamente valen la pena. Estos días me junte con unos cuantos amigos de la secundaria, y lo más gracioso no fue todo lo que jodimos y nos divertimos, si no el hecho de que en un momento me di cuenta que estábamos contando las mismas historias que contamos una y otra vez, riéndonos de las mismas bromas y las mismas anécdotas, y que cada vez que nos vemos, hacemos lo mismo.
Entonces uno piensa, y ya se imagina con 60 años, un bastón contando la misma historia por centésima vez, riéndote de la misma forma. O quizás estando en la cola del PAMI contando esa vez que nos fuimos de campamento, y dentro mío sé que en mi propio velorio se van a reír de la vez que yo mismo me eche barro dentro del ojo.
SI, alto flash pegue, pero de eso voy a hablar hoy. Me quedan pocos meses de adolescente, y si bien las preocupaciones cada vez son más, y cada vez hay más responsabilidades; encontrarte con esos amigos incondicionales funciona mejor que cualquier botox, lifting o tratamiento anti-age. Volver el tiempo atrás de la nada es una de esas pequeñas cosas que hay que valorar muchísimo.
Porque al fin y al cabo, los verdaderos amigos son esos que aunque no los veas por meses, años, o el tiempo que sea, la amistad no cambia, y después de unos cuantos reproches todo vuelve a ser como en los mejores tiempos.
Entonces hoy, que estamos a miércoles es un buen momento para organizar tu finde semana. Busquemos a esos amigos del colegio, del barrio, del club o de donde sea y probemos que tan duradera y verdadera es esa amistad que nació hace años.
Nos veamos las caras y gritemos cual propaganda de 7-Up, ¡¡¡PERO SI ESTÁS IGUAL!!!
Está muy pero muy bueno volver a contar esas historias que nos hicieron reír, una y otra y otra y otra vez.
Take it or Leave it!
Me encantoooooo...! =) nos vemos el finde! Euge...!
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