y si una ola te dejó en bolas... ♫♪

¡Buenos días América! No, no quiero copiarle a un locutorcito que hoy es multimillonario, si no que unos cuantos lectores Mercosureños me pidieron que los salude.

¿Cómo estamos en estas primeras horas de la semana? La verdad es que éste fue un finde movidito para el país. Ya tenemos a los viejos discutiendo de por qué ganó Vélez el campeonato, tenemos a los bosteros sufriendo la despedida de un grande, y tenemos a Cristina que todavía está hablando con el satélite nuevo. Según informaciones extra oficiales, las primeras observaciones que hizo la nueva maquinita Argentina fue: “Desde acá TAMPOCO se ve la inflación del INDEC del 0,7%” a lo que Cris contestó; “Entonces si NO la ve, es porque anda de maravilla”.

Unos segundos más tarde, el satélite dijo: “El bigote de Macri no se lo ve por ningún lado, la gorda Carrió acaba de salir de la clínica de Cormillot, y desde acá se ve una mansión enorme que en el techo dice: “¡Vamos Madres todavía!: sueños sin compartir”. Lamentablemente tuvieron que empezar las tareas mantenimiento porque era imposible que la Carrio salga de alguna clínica para perder peso.

En fin, ya estamos en la crónica número 29 y hoy la verdad me pareció lo mejor, escribir sobre la sonrisa, la risa y el buen humor. Si, quizás muchos no seamos un exponente del buen humor y la simpatía, pero ¿Cuántas veces nos salvó, tomar las cosas a la ligera?

Algún amargado dirá que no se puede ir por la vida sonriendo porque sí, pero básicamente todavía nadie comprobó que tener una cara de orto sirva para algo. Entonces hoy nos tendríamos que preguntar, ¿Somos de los que se amargan o de los locos que sonríen?

Es seguro que no es fácil verle el lado positivo a todo, TODO el tiempo; pero como diría Beldent, con un bondito de por medio, TENEMOS QUE CONTAGIAR LA RISA. Así que la crónica de hoy, es para eso: contagiar un poco de risa, para que quizás hoy sonriamos más que ayer, pero menos que mañana.

Así que le contemos un chiste al estrés, le saquemos la lengua a nuestro jefe, le hagamos cosquillas a las responsabilidades y le pongamos una carcajada al mal humor. De todas formas, la vida va a seguir igual de chota, nos guste o no. Pero por lo menos nos podemos distraer boludeando con buena onda, antes que terminar arrugados como Pachano.

Si nos cortaron la luz, si nos caímos en el medio de la calle, si le pifiamos al destinatario de un mensaje comprometedor, si tu suegra te pillo de trampa, si tu hermano te choco el auto, si tu libreta tiene un promedio más bajo que el de river, si SOS de riBer, empezá a reírte más. Empecemos a contagiar actitud de psicofármaco, porque si no; no va haber photoshop que nos saque la cara de culo.

¡Contagiemos buena onda! A ver si una vez en la vida, empezamos a contagiar cosas buenas y no solo la gripe del pepino, la del pollo o la del chancho…

Porque al fin y al cabo, sonreír es GRATIS!
Sonríe o Púdrete!

2 comentarios:

  1. Muy buena tu crónica.Es cierto, hay que sonreirle a la vida, por mas dificil que sea, y no dejar que nada ni nadie nos "hunda".
    Tenemos que seguir nuestro camino, sonriendo y dando gracias cada día por estar aquí, disfrutar de lo bueno y de lo malo de la vida, pero sobre todo sonreir.

    ResponderEliminar