¡¡¡Muy buen comienzo de semana!!! Bueno, ya estamos sintiendo el rigor del otoño casi invierno, y este finde tuve la suerte de poder ir a uno de los mejores lugares de nuestra provincia: Guanchin. Ahí vi una de esas cosas que me hacen dar ganas de sacar la ametralladora, y pah pah pah pah ¡pah!
Los infelices que tiran basura en la ruta.
¡Sí! ¿Pueden creerlo? Ya llevan haciendo como 20 metro de banquina en el camino a Guanchin, porque tienen que pasar la topadora para limpiar los montículos que cavernícolas que se cagan en el medio ambiente tiran día a día; hora tras hora. Y después andamos haciéndonos los ecologistas anti minería.
Realmente es casi una provocación ver cómo año tras año esa ruta, como casi todas las que unen chilecito con sus pueblos vecinos, tiene toooodas las jarillas llenas de bolsas de plásticos, u olor a basura. Nunca falta el que además empieza a quemar la basura que NO debería tirar ahí, empeorando aún más las cosas.
¡Gente! ¿Qué nos pasa? Encima ese tipo de cosas, se pasan de padres a hijos. Y no es solo eso, tenemos la mala costumbre de no usar un tacho de basura. De tirar desde un papel de chicle hasta una botella en plena vereda, como si nada, como si mágicamente es pedazo de plástico va a ser absorbido por las baldosas, y va a desaparecer. ¡NO ES ASI COMO FUNCIONAN LAS COSAS!
Ya es bastante ilógico saber que no se recicla ni un 5% de la basura que generamos, así que nos pongamos las pilas. Y empecemos a ser un poco más eficientes y ecológicos.
Por eso hoy les propongo ser un poco más ¡verdes! ¿Le enseñaste alguna vez a tu hijo a reciclar papel? ¿Ya reciclas todas las tapitas de gaseosa ayudando a la Fundación Garrahan? ¿Ya cambiaste los focos viejos por las lámparas de bajo consumo?
Si algunos deben decir que es cliché reciclar, hacernos los amigos de la tierra, andar abrazando árboles y cantándole a los helechos. ¡SI! Es bastante ridículo. Pero no les pido eso, si no que nos demos cuenta que nos ahorramos muchísima plata siendo un poco más responsables con el medio ambiente. Pensémoslo como eso. Una cuestión de costos, quizás así se hace aún más interesante.
En fin, el punto es que empecemos a ser un poco más conscientes que nuestro actos, como tirar una bolsa de plástico puede tener consecuencias que van a durar 1000 años en solucionarse. Así que hoy, volvamos al carrito de la abuela, a los envases retornables, a estudiar con las ventanas abiertas, a reusar todo eso que todavía se merece una segunda oportunidad.
Porque al fin y al cabo, te guste o no, solo tenemos UN solo Chilecito, en nuestro UNICO planeta.
Take it or Leave it!
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