Cada pueblo tiene el Gobierno que...

     Buenas tardes, buenos días, buenos algo! Aunque no sé si realmente este saludo llegará a alguien. Uno se preguntara qué hago escribiendo cuando debería estar estudiando; si, al igual que todo el triste mundo universitario que está hundido en el estresante periodo de los finales. Pero ¿cómo no descargarse con tantas cosas que pasan en la argentina de hoy?

     Y si, mientras nos despedimos de Whitney Houston, cantando cual guardaespaldas entre la multitud, y todavía nos preguntamos por qué una mina tan pero tan rica estética y financieramente estaba tan mal de la cabeza, hay algo que no se puede negar: 

“La política está tambaleando”

     Hoy, algunos se preguntan en donde hacemos hervir el aceite para echar a los ingleses de esas islas que nunca en nuestras vidas hicimos el intento de conocer, otros están (incluyéndome) pensando en la mejor forma de encender en llamas esta provincia para que a Beder le entre en la cabeza que la minería no es opción para nosotros. Además muchos se admiran de cómo se hace para ser vicepresidente, tocar la guitarra y hacer negocios sucios multimillonarios; con una linda remera que dice “Clarín Miente”, todo al mismo tiempo (Un genio el tipo) y mientras tanto todo el mundo se muere del odio de saber que el aumento para los senadores fue del 100% (chupate esa mandarina)...

     Estas grandes noticias que azotan al país hoy en día, hacen que todo el mundo se queje, y se queje, y se queje… Típico de cultura argentina dirán algunos, pero de qué sirve quejarse si no se hace nada al respecto? Bueno, muchos me estarán diciendo golpista en este momento pero no es a eso a lo que voy. (por ahora)

     Vivimos hablando mal de los políticos, vivimos quejándonos, haciendo piquetes, cortes, marchas, cacerolazos y demás ítems que integran la larga lista de pelotudeces argentinas inservibles. Eso sí, nadie sabe los requisitos necesarios para anotarse como lista opositora en alguna elección.

     ¡SI! Hoy voy a descargarme en contra de nosotros mismos, del pueblo, de la gente. Dice un dicho muy viejo, repetido y cierto
LA CULPA NO ES DEL CHANCHO SI NO DE QUIEN LE DA DE COMER”. 
Y es tan pero tan aplicable a este caso, sobretodo porque llamar chanchos a los políticos es algo regocijante.

     La culpa es nuestra por ser unos cobardes que solo nos quejamos de quienes deciden por nosotros, en vez de tomar el toro por las astas, de ponerse una mano en el corazón y de sacar a trabajar la vocación que deberíamos tener para hacer un país mejor, una sociedad mejor.

     Y te lo digo a vos, trabajador de la clase media, a vos maestra, doctor, carpintero, municipal o comerciante, PONGAMOSNOS LOS PANTALONES!, PONGAMOS LOS HUEVOS QUE HAY QUE PONER Y SAQUEMOS A ESTAS LACRAS DE POLTICOS COMO DEBE SER, ganando una elección.

     Pero claro, es más fácil votar una vez cada cuatro años y quejarse los 1.459 días restantes, no? De nada sirve leer el diario y quejarse en voz alta, poner en Facebook comentarios súper originales, o pagar miles de cafés hablando de lo mal que está el país. Al fin y al cabo, si tenemos los políticos que tenemos es porque los votamos, y porque nadie mejor quiso hacerles frente.

     Pongámonos las pilas, además, quien te dice terminas ganando más $35.000 por mes!

Cállate y Postúlate.

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