all we need is love... ☼

      ¡Felices, felices pascuas Chilecito! Acá estamos volviendo de unos días de descanso y familia. Y para la crónica de hoy, voy a escribirles sobre una de los  hechos más tristes y atrapantes que vivió la humanidad.

      Más allá de las diferencias religiosas que puedan existir entre los hombres, hay que admitir que es admirable como después de dos mil años la gente se siga congregando para recordar y reflexionar sobre la crucificcion de Jesús. ¡No, no! No voy a hacer de esto una clase evangélica al estilo de esa gente que te golpea la puerta y te da folletos un sábado a las ocho y media de la mañana. Pero por un momento pensemos en la época en la que transcurrieron los hechos y veamos al protagonista de la historia como solo un simple carpintero con delirios místicos para algunas personas.

      No hace falta ser un híper creyente para ver en Él ejemplos que deberíamos seguir. Fue el único que se atrevió a salvar a una prostituta de que la maten con piedras, fue quien se acercó a los enfermos y a los leprosos, cuando para el común de la gente, esas enfermedades eran maldiciones divinas que se merecían por algún pecado que debieron cometer. Dejó de lado el machismo, cosa que aún hoy como sociedad no podemos hacer, y se atrevió a ir contra la corriente diciéndole al mundo que deberíamos amar a nuestro enemigo y poner la otra mejilla, en vez de guardar rencores y sed de venganza.

      Por eso me parece que sin importar lo que creamos, o si pensamos que Jesús fue solo un mortal más en a tierra, reflexionemos en cómo hizo para que después de 2000 años, la gente siga recordando su muerte, y llorando de rabia cuando ve con detalles la crueldad con que fue asesinado.

      No escribo esto para que hoy estemos todos golpeándonos el pecho en misa, si no que les propongo, sobretodo a quienes carecen de una fe, que fortalezcamos nuestras almas, espíritus o como les quieran llamar con esos ejemplos de personas que vivieron y sufrieron las misma dificultades que cualquier otro.

      Quizás así vamos todos a ser un poco más humildes, estando atentos a esas enseñanzas tan valiosas que muchos dejaron como legado. Por eso, antes de discutir sobre la iglesia, sus falencias o lo que sea, pensemos en sus integrantes y fundadores; los cuales fueron dignos ejemplos, y que se merecen dignos seguidores.  Por lo menos yo les propongo Jesús, María, San José, Juan Pablo II, María Teresa de Calcuta, etc., etc., etc.

      Y para despedirme quería terminar diciendo lo mucho que me enorgulleció ver a tanta y tanta gente reunida para ver al Cristo Redentor. Y los dejo pensando, ¿No notaron una atmosfera muy especial en aire anoche?

Take it or Leave it.

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